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REDVISUAL - ISSN: 1697-9966

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DVD: Tierra de Ángeles PDF Imprimir E-Mail
Tierra de ángeles (DVD):

Dirección: Kay Pollak; Guión: Kay Pollak, Anders Nyberg, Ola Olsson, Carin Pollak, Margaretha Pollak Reparto: Michael Nyqvist, Frida Hallgren, Helen Sjöholm, Lennart Jähkel, Niklas Falk, Ingela Olsson, Per Morberg, Axelle Axell, Lasse Petterson, Barbro Kollberg, Ylva Lööf, Ulla-Britt Norrman, Mikael Rahm, André Sjöberg; Fotografía: Harald Paalgard; Nacionalidad: Suecia; 135 minutos

 

 

Tierra de ángeles (DVD):

 

Dirección: Kay Pollak; Guión: Kay Pollak, Anders Nyberg, Ola Olsson, Carin Pollak, Margaretha Pollak Reparto: Michael Nyqvist, Frida Hallgren, Helen Sjöholm, Lennart Jähkel, Niklas Falk, Ingela Olsson, Per Morberg, Axelle Axell, Lasse Petterson, Barbro Kollberg, Ylva Lööf, Ulla-Britt Norrman, Mikael Rahm, André Sjöberg; Fotografía: Harald Paalgard; Nacionalidad: Suecia; 135 minutos

            Es difícil enjuiciar esta fascinante película, estrenada en castellano en 2006, aunque rodada un par de años antes (nominada mejor oscar película extranjera 2005), y disponible en DVD desde hace unos meses. Describe la vuelta de un director de orquesta, Daniel Daréus, a su pueblo natal en Suecia, tras abandonar su exitosa carrera internacional a causa de una dolencia cardíaca grave. El mismo pueblo del que había tenido que salir de niño junto a su madre a causa del maltrato sufrido de sus compañeros.

            Así se inicia una historia deslumbrante a ratos, que a veces deriva  rozando los tópicos más lamentables, pero de la que no querría prescindir jamás. Porque si bien es cierto que algunas de las historias secundarias, como el ataque de desesperación del cura protestante local, rozan el paroxismo y lo ridículo, y otras parecen excesivamente aconsejadas por la corrección y el oportunismo político, como la dramática historia de violencia de género que va sacudiendo acompasadamente el guión, en conjunto la película posee una belleza formal innegable (con una fotografía muy hermosa y un ritmo lento, que parece transportarnos a la pequeña y apartada población rural) y el guión se salva de sus excesos presentando una historia de redención, de crecimiento personal y grupal, una historia de amor extraordinaria. Y cuando digo amor no sólo me refiero al que surge entre el director, Daniel, y una joven local y de fama dudosa para algunos, (Lena) protagonizada por la encantadora y para mí desconocida hasta ahora  Frida Hallgren.  El amor va mucho más allá de esta historia romántica, por cierto estupenda a pesar de su recidiva en lo tópico, y llega a poseer el guión por completo.  Porque toda la película es en realidad el deseo de Daniel de ser capaz de amar, de reconocer el amor, de ser capaz de que las personas sientan y crezcan, y de la respuesta revolucionaria que este deseo produce en una comunidad rural. De la mano de la Música,  la comunidad va cambiando. Crece en número, sus protagonistas ganan en madurez y autonomía, aprenden a ser felices juntos y a construir un proyecto de generosidad y fraternidad, un camino de aprendizaje desde el respeto, en el que superan miedos, se integran los excluídos, se superan prejuicios y desencuentros...La Música como motor de un cambio que es interior y personal, pero también comunitario, y en el que la fuerza del amor lo invade todo. No puedo evitar evocar el aparentemente lejano concepto de eros que Leonardo Boff define como motor del mundo, un eros potentísimo, que todo lo irradia con su deseo de crecer pero que está proyectado no a la posesión sino al agapé, al amor al otro, a la donación. Ese amor generoso que invita a un retrasado mental a participar en el coro, o que lleva a Lena a limpiarle los meados, pero desde la risa y el cariño; o que invita a Daniel a escribir una canción solista para la mujer que es sistemáticamente despreciada por su pareja; o ese amor por todo el paisaje que nos suspende a veces el ánimo, con unas armonías pintadas con blancos y construídas con fríos corporales, que podemos sentir en la butaca, mientras los protagonistas caminan sobre el hielo, se introducen en un río...o, como Lena, desnudan un cuerpo nórdicamente en flor en medio de una primavera tibia.

Precisamente este es uno de los momentos más interesantes de la película, porque la protagonista (a mi gusto el personaje más sólido e interesante) se descubre de las ropas habituales, en lo que es una metáfora muy obvia de su liberación de las constricciones de lo habitual, metáfora de la apertura más íntima, para inmediatamente cubrirse con un paño que sostiene ella sola y exponer las reglas que exige para ser amada: sinceridad, verdad, compromiso. Toda la película exige esta limpieza en las miradas de los protagonistas; dibujando una humanidad probablemente tópica, pero infinitamente rica. "La muerte no existe" afirma Lena; efectivamente, no existe cuando se proponen vidas hechas para construir amores tan fecundos. Yo tengo que sugerir que lo veamos, y varias veces, a través de esta película. Un espacio de amor y fraternidad más que recomendable.

 

 
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